Este libro es una recopilación de artículos publicados entre 1884 y 1892. El autor, aquí, adopta el rol de los bestiarios, aquellos que luchaban contra las fieras en el circo romano. Los porqueros, que conducen las bestias hacia el fango, son sus oponentes. La obra es un cuadro de la cultura y la sociedad francesas de la época, casi siempre matizado por asuntos literarios. En ella encontramos artículos que laudan o están dedicados a D’Aurevilly, Ernest Hello, Lautréamont, Paul Verlaine o Charles Baudelaire. Entre los literatos denostados, aparecen Paul Bourget, Alphonse Daudet, los Goncourt, M. Barrès, Drumont, etc.
Bloy critica con su habitual mordacidad a los poderosos, a los advenedizos, sean o no del mundo de las letras, a los hipócritas, a los que se venden por la gloria mundana. Tiene muy claro que el destino de los verdaderos artistas no es el de ser aplaudido, celebrado o acogido por el mundo. No es difícil hallar semejanzas entre lo que Bloy detesta y el ambiente cultural que hoy nos vemos forzados a respirar. El lector hallará que el tipo de personajes y las circunstancias de los que se lamenta no solo no difieren en lo esencial de los que nos han tocado vivir, sino que los actuales le serían, muy probablemente, un motivo de escándalo aún mayor.





